Hijos de aquí, padres de allá

Cuando los hijos crecieron en otro país que los padres, y nadie se entiende

Los conflictos entre padres e hijos adultos tienen muchas formas. En las familias que migraron, casi siempre tienen la misma raíz.

Los padres se criaron allá.

Con sus reglas, su idioma, su manera de respetar.

Los hijos se criaron aquí.

Con otras reglas, otro idioma, otra idea de lo que es una familia.

Viven en la misma casa. Comen en la misma mesa.

Y son de dos países distintos.

El padre dice: «En mi época, uno no le contestaba así a los papás».

La hija dice: «Es que ustedes no me escuchan».

El padre oye grosería. La hija oye una puerta que se cierra.

Los dos tienen razón en algo.

Y ninguno sabe cómo llegar al otro.

El hijo que tradujo

En muchas familias migrantes pasa algo que nadie planeó.

El hijo aprendió inglés primero. Entonces, desde niño, le tocó traducir: en el médico, en el banco, en la escuela, en las cartas que llegaban.

Un niño de diez años explicándole al papá qué dice el seguro.

Una niña de doce negociando con el arrendador.

Y sin que nadie lo decidiera, se voltearon los papeles: el hijo empezó a manejar lo que el padre no podía resolver solo.

El hijo sabe cosas que el padre no sabe. El padre depende del hijo para moverse en este país.

El padre siente que perdió autoridad. Que ya no lo respetan como respetaba él a sus papás.

El hijo siente que cargó con responsabilidades que no le tocaban. Y que encima nadie se lo agradece.

Años después, ese niño es un adulto. Y la familia sigue peleando sin saber que muchas de esas peleas vienen de ahí.

«Todo lo que hicimos fue por ustedes»

Los padres que migraron sacrificaron todo.

Dejaron su tierra, su gente, su idioma, a veces su profesión. Trabajaron en lo que fuera. Aguantaron humillaciones que nunca contaron.

Todo por los hijos.

Y entonces, cuando el hijo quiere algo distinto —estudiar otra cosa, mudarse lejos, casarse con alguien que los padres no esperaban o simplemente vivir su vida a su manera—, los padres lo sienten como una traición.

«¿Para esto nos sacrificamos?»

El hijo carga esa frase como una deuda que nunca termina de pagar.

Quiere su propia vida. Y quiere a sus padres. Y siente que no puede tener las dos cosas.

Es una culpa difícil de explicar: querer construir una vida propia y sentir que hacerlo es fallarles a los padres que tanto sacrificaron.

Y es una de las cargas más pesadas que veo en mi consulta.

Lo que cada uno no ve

El padre no ve que el hijo sí lo respeta. Solo que el respeto de aquí no se parece al de allá. Contestar no siempre es grosería. A veces es la única manera que el hijo conoce de hablar de verdad.

El hijo no ve que detrás de la rigidez del padre hay miedo: miedo de perder al hijo en un país que el padre nunca terminó de entender. Miedo de que todo el sacrificio no haya servido para mantener a la familia junta.

Los dos quieren lo mismo: no perderse.

Y los dos están usando maneras que empujan al otro más lejos.

¿En su casa ya no se entienden?
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Cómo es la terapia conmigo

Soy colombiano-americano. Crecí entre los dos mundos de los que habla este artículo. Atiendo en español, en inglés o en los dos, como hablen en su casa, incluso si los padres hablan en un idioma y los hijos contestan en otro.

No vengo a decidir quién tiene la razón, ni a decirles a los padres que están anticuados, ni a los hijos que son malagradecidos.

Mi trabajo es ayudar a que cada uno escuche lo que hay debajo de las palabras: qué está tratando de expresar el hijo cuando contesta y qué intenta proteger el padre cuando pone una regla. No se trata de que uno ceda y el otro gane, sino de que puedan entenderse sin tener que renunciar a lo que cada uno necesita.

Pueden venir padres e hijos adultos juntos. Puede venir usted solo, sea el padre o sea el hijo. A veces, cuando una persona cambia su manera de acercarse, la relación entera empieza a moverse.

Sesiones por telehealth en toda la Florida.

¿Le suena familiar?

  • En su casa se habla de todo, menos de lo que importa.
  • Las conversaciones con sus padres, o con sus hijos, terminan en pelea o en silencio.
  • Usted fue el que tradujo, el que resolvió, el que cargó, y todavía le toca.
  • Siente que tiene que escoger entre su vida y su familia.
  • Sus padres dicen que ya no los respetan; sus hijos dicen que nadie los escucha.
  • Hay sacrificios de los que se habla como deuda, no como amor.
  • Se quieren. Y aun así, cada visita termina mal.

Para quién es

  • Hijos adultos que crecieron aquí con padres que se criaron allá.
  • Padres que sienten que se están distanciando de sus hijos y no saben cómo acercarse de nuevo.
  • Familias donde las peleas son en dos idiomas.
  • Adultos que cargan la culpa de querer una vida que sus padres no entienden.
  • Padres e hijos que quieren arreglar la relación antes de que pase más tiempo.

Para quién no es

Trabajo con adultos de 18 años en adelante. Los padres y las madres de adolescentes pueden venir a sesión sin su hijo.

Si alguien está en peligro inmediato o pensando en el suicidio, puede llamar o enviar un mensaje al 988. Para atención en español, marque 2.

Si hay violencia en su casa, puede llamar a la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica: 1-800-799-7233. Hay atención en español.

Las sesiones son solamente para personas que están físicamente en la Florida al momento de la sesión.

Empiece con lo que es verdad para usted

No tiene que traer a toda la familia. No tiene que saber explicar veinte años de historia.

Puede empezar con una frase:

«Mis papás y yo ya no sabemos hablarnos».

O: «Siento que perdí a mi hijo y no sé cuándo pasó».

Podemos empezar ahí.

Seguro médico aceptado a través de Headway · Sesiones de 53 minutos
Telehealth en toda la Florida · Español / English

La página de reservas de Headway está en inglés. Si necesita ayuda para reservar, escríbame a eduardo@shieldmee.org.

¿Está en crisis? Llame o envíe un mensaje al 988 (marque 2 para español).

Preguntas frecuentes

¿Tenemos que venir todos?

No. Puede empezar usted solo, sea el padre o el hijo. También pueden venir juntos desde el principio, o empezar uno y que el otro se sume después. A veces, cuando una persona cambia su manera de acercarse, la relación empieza a cambiar.

¿La terapia es en español?

Sí. En español, en inglés o en los dos. Si en su familia los padres hablan en español y los hijos contestan en inglés, también podemos trabajar así.

¿Lo que digo en sesión es privado?

Sí, con las excepciones legales y éticas correspondientes. Cuando trabajo con familias, mi cliente es la relación. Por eso, lo que un familiar me comparte a solas no es un secreto que yo guardo frente a los demás: si algo es importante para el trabajo de todos, lo traemos a la sesión conjunta, y hablamos de cómo hacerlo. Esas reglas quedan claras antes de empezar. Si utiliza seguro médico, tenga en cuenta que pueden generarse registros relacionados con la cobertura y la facturación.

¿Cuánto cuesta?

Depende de su plan de seguro. La mayoría de los clientes paga un copago o coaseguro. Verá su costo estimado en mi página de Headway antes de reservar; la página está en inglés.

También atiendo pago privado: $168 por una sesión individual y $188 por una sesión de familia de 53 minutos. Puedo proporcionar un superbill (un recibo detallado) para que consulte con su aseguradora si ofrece algún reembolso fuera de la red.

¿Aceptan seguro médico?

Sí. Trabajo con Aetna, Cigna, Florida Blue, UnitedHealthcare, Oscar y otros planes a través de Headway. Verifique su cobertura y reserve en mi página de Headway.

¿Cuándo puedo empezar?

Normalmente hay citas disponibles al día siguiente o en la misma semana, todos los días menos el sábado.

Eduardo Florez, LMHC

Eduardo Florez, LMHC

Eduardo Florez, LMHC, ha trabajado en entornos forenses, institucionales y de práctica privada. Es fundador y director clínico de ShieldMee, una organización sin fines de lucro de telehealth en la Florida, y trabaja en español e inglés con parejas en crisis y con personas a quienes la terapia no les había funcionado antes.

Sobre Eduardo →

Si usted o alguien de su familia está en crisis, llame o envíe un mensaje al 988 (marque 2 para español), envíe AYUDA al 741741 para recibir apoyo por mensaje de texto, o llame al 911 en una emergencia inmediata.